viernes, 17 de enero de 2025

MÁS COSAS DE SANSEBAS

Es una verdadera delicia hablar con Perpe, una vez que la llevas a terreno amable de su juventud te cuenta, y no acaba, todo tipo de historietas de sus años mozos; como además era amiga de mi madre, pues aparece en todas sus aventuras en las que las imaginas pasándoselo bomba con la alegría propia de los años jóvenes.


Le dije que me contara cosas de San Sebastián y tras relatarme de roscones, mayordomos y otros asuntos que ya os he contado en otras ocasiones, se acordó de que cuando eran muchachas, se murió la víspera de la fiesta un hombre que se llamaba tío Quintín y cuando estaban en pleno baile, os recuerdo que entonces se bailaba por la tarde, pues hubo que ir al entierro. Como en la iglesia no se podía entrar sin velo en la cabeza (curioso, las mujeres se cubrían y los hombres se descubrían) pues Perpe, mi madre y sus amigas fueron a casa de tía Lucía a por unos velos, mientras los mozos, entre los que estaban Mana, Longinos y sus amigos se dedicaron a preparar rimas, aguzado el ingenio por el vino. A la entrada del camposanto ellos recitaban y ellas se partían de risa, aún sabiendo que el cura estaba a punto de echarles un rapapolvo:
      Quintín, quintera
      el que guardaba las cabras en la Laera
      Ya se va al otro mundo
      donde Rufina le espera.

Y es que también os digo, cuando éramos jóvenes nos partíamos de la risa en los entierros y velatorios, Macarena y yo recordamos y contamos alguno en el tuvimos que disimular la risa por no ofender a la familia, pero, ¡la guasa que nos habremos traído hasta el día de hoy!. Me consta que era algo propio de la edad y con cualquiera que hablas recuerda algo similar.

Me contó también de cuando había que buscar recinto para el baile. Dice que donde ahora está la consulta del médico eran las escuelas viejas, que las tablas del suelo tenían agujeros y temblaban si Dios tiene qué cuando se lanzaban todos a la pista. Los músicos eran el Padre Mena y otros dos o tres mozos de Hoyos que nos han amenizado sansebastianes a varias generaciones, Mena era un crack. La cuestión es que Perpe se estuvo hasta que se acabó el baile, y cuando llegó a casa estaba su tío Neófito esperándola para ponerla en su sitio, con la educación propia de aquellos años: "La próxima vez, como tenga yo que ir a buscarte, vendrás con un guantazo". No obstante tiene un buen recuerdo de su tío que a pesar de la severidad propia de un militar la trataba con mucha consideración.

Otra de las cosas que hacíamos de muchachas era guasearnos de nuestros mayores, cualquier cosa nos hacía gracia y nos despanzurrábamos de risa. Me contaba Perpe que cuando hicieron el baile en la casilla de tío Santiago, caía la nieve dentro y hacía tanto frío que ella le dijo a sus amigas: "vamos a calentarnos a casa de mi abuela", y es que su abuela Petra vivía allí al lado junto al corral del Pajarillo. "Pregúntale a mi abuela que qué tal está, veréis que risa", le dijo a mi madre. "Pues estoy mucho mejor, he ido al médico y me ha mandao unos depositorios que me han puesto muy bien". Y desde ese día pasaron a la historia los depositorios de tía Petrilla. ¡Cosas de muchachas!

También me contó que el año que hicieron el baile en el portal del zapatero aquello parecía el Belén, ellos bailando, los músicos tocando subidos en un cancho que había a la puerta de la casa, y la yunta y la burra atados allí al lado en el pesebre, ¿Qué pensarían los pobres animales? Corría el año 1963, dato que sabemos porque dice Perpe que ella estaba embarazada, y bailó tanto que la gente la decía: "muchacha que vas a parir esta noche". ¿Cómo no iba a salir Maco bailón?, así es él, bailón y fiestero, como no podía ser de otra manera.

Años después ya de casados, cuando éramos nosotros mozos, cogieron por costumbre subir todos los matrimonios, como ellos decían, a comer al Puchero, lo hacían el día 21 o San Sebastián Chico, y recuerdan momentos gloriosos, lo más probable es que acabaran cantando la vaca lechera y tío Antonio a buen seguro cantara la Zarzamora.

El pasado año ya relaté cuando fui yo mayormona, y hoy voy a escribir de cuando lo fueron mis tíos. El año de Nene y Adela había un nevazo, comimos un montón de gente en su casa, y mira que era pequeña. Creo que Raquel y Mari Luz no estaban que por aquellos años estudiaban en la Laboral de Zaragoza, yo debía tener trece años e iba a la escuela del pueblo. Me acuerdo mucho de la comida y sobremesa, los jóvenes, mis primos de Nene y Benita y los de tío Claudio, comimos arriba, nos montaron una mesa en el pasillo, a mi me estuvieron dando la lata con Jose Mari todo el rato. Eran los años en los que fumar estaba de moda, mis primas le solían dar un cigarro a mi madre, que era más joven y más moderna que sus cuñadas, así si fumaba ella, fumaban las chicas, ¡menuda zorrera se preparaba dentro de las casas! También recuerdo que mi tío Francisco estaba malo, no pudo bajar y le subieron la comida. Los mayores comieron abajo, montaron la mesa en una habitación que tenían a la entrada, el menú no lo recuerdo, pero en las grandes ocasiones no podía faltar el cabrito.

Cuando fueron mayordomos mis tíos Laureano y Benita también estuve, creo que ya estaba en la Universidad y debimos venir Raquel y yo con nuestra amiga Choni. Hacía muchísimo frío y como ya bebíamos algún cubatilla, desde el salón del Ayuntamiento subimos a por el peloti al Parador. Quizás por esos años tocaban Los Pinos Boys, seguía el incombustible Mena, entonces con el Cherif y no sé quién más  y hasta habían añadido rock al repertorio. Llegaron  a tocar maneras de vivir.

Esperemos que los jóvenes se fabriquen también sus bonitos recuerdos, comienza el año con la fiesta de "los santos peloteros", después vendrán las demás. Ay, por cierto, que no me había acordado de contar que así es como llaman al santo nuestros vecinos, al menos los de Hoyos, que siempre se han personado a nuestra fiesta, nevara, helara o cayeran chuzos de punta. Nunca han dejado de pasarse a echarse unos bailes con las chicas de NVCPD hasta anoche, me consta😉. Algunos años hubo verdaderas batallas campales a pelotones. Ya como casi no nieva ha disminuido el peligro, podéis venir tranquilos.
No sabemos si lo de "peloteros" viene de las batallas de pelotones o porque, a pesar del frío, San Sebastián está en pelotas😉
Hasta aquí por este año. Seguiremos informando.

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