Fácil se me antoja escribir algo al respecto, pues como he comentado en otras ocasiones, los recuerdos más antiguos son los más nítidos, nos vienen a la cabeza de una manera fluída, sin el menor esfuerzo.
En mi caso, y a propósito de la sequía, lo primero que aflora, son tres niñas pequeñas diciéndole a mi madre que si nos llevaba a rodar el huevo, pero llovía mucho, nos dijo que por la tarde a las eras un rato, pero no dejó de llover en todo el día (increible 55 años después😔) y tuvimos que rodarle y merendar en el "mediocasa" (como llamábamos entonces al pasillo).
Los años sucesivos nos llevaron a Gabi, a mis primas y a mí, ¡Qué emoción! 😜
Solíamos ir a la fábrica de la luz, llevaba por aquella época dos o tres años deshabitada. A mi padre y a mi tía Benita les encantaba, allí habían pasado sus mejores años y les traía recuerdos maravillosos, todo eran anecdotas y un relato de como había sido su infancia allí.
Para que la gente entienda "la turra" que pego con la regulación de los accesos a Barbellido, nosotros íbamos 6 adultos y 4 niñ@s, disponíamos para ello de un seiscientos que se quedaba en La Puente, porque sólo hasta allí llegaba el asfalto. Desde ahí había camino de tierra, no sería muy malo, porque circulaban los carros y por supuesto el ganado; salvo algún pescador, sólo la gente del pueblo lo transitaba, si nos dicen aquel uno de mayo de 1970 lo que verían nuestros ojos (cientos de vehículos río arriba y abajo... ) ¿Qué hubieramos pensado?
Íbamos a merendar, llevábamos seguro los huevos rojos, las tortillas de patatas y buena chacina... incluído el bútago 😉🤣. No faltaría desde luego la bota de vino para alegrar la tarde.
Recuerdo recorrer la casa, que había sido de mi abuela (aunque yo aquello no lo había vivido) y bajar a lo que fue la fábrica, con aquellas enormes turbinas, un tablero en la pared con llaves inglesas y un despacho con teléfono (sí, había llegado hasta allí el teléfono), para comunicar las incidendias de la central a Piedrahita.
Para subir a la casa había una escalera de caracol de hierro forjado que tiempo después alguién se llevó, así por la cara, de la noche a la mañana había desaparecido.
Nunca faltaba la visita a la casa de abajo, muy pequeña, donde decían que vivió tía Brígida (abuela de Los Lobos) y bajo cuyo diminuto fregadero, se había escondido tío Cachi, allá por los años de la guerra, cuando vinieron a buscarle para darle el paseo...
Todas estas imágenes y relatos se quedaron en mi memoria para siempre, ahora cuando voy y me siento bajo el nogal un ratín a descansar, todo aflora...
... Mi padre que siempre tenía alguna excusa para no venir a escuela, el pueblo estaba muy lejos, mi tía que salía a ver a tío Laureano cuando eran novios y él bajaba por la tarde de Polvoroso...
Después la merienda, aunque yo seguro que no comía mucho, que era una niña muy guta😊. Tras condumio, exploraciones y anécdotas, había que volver, no se nos fuera a hacer denoche antes de llegar a La Puente.
Volvíamos caminando, mi tío con mi hermano a cuestas, ellos bien contentos, por el vinillo, digo yo, haciendo bromas por el camino. El seiscientos nos ayudaba a subir la cuesta a los más peques.
Al año siguiente los mayores se fueron a ver a mi primo, que estaba en Extremadura con las vacas. Con seis o siete años ya me fuí con las amigas, en esta ocasión al Airón.
De aquel día recuerdo unas cuantas cosas, que hacía sol, que no llevábamos reloj porque le preguntamos varias veces la hora a Candeleda y debimos comernos los bocadillos poco más de las doce.
Años después vendría la verdadera diversión, cuando éramos adolescentes, a las enramadas del Airón, otra vez a la Fábrica, al Batán y al refugio de Navahornillo.
Todo eso ya lo contaré más despacio. Aquellos años del franquismo y primeros de la Transición aún no se celebraba el primero de mayo como fiesta de los trabajadores, ni el dos era aún el festivo de la Comunidad de Madrid, esa es la razón por la cual íbamos sólo los del pueblo. Años después con los calendarios autonómicos, comenzaron a venir nuestros amigos madrileños, y ya veis a día de hoy, no nos perdemos un "rodar el huevo" por nada del mundo.
Guardo aventuras y anécdotas para otro momento. Ahora a buscar foto para ilustrar el relato😜.