domingo, 22 de enero de 2023

EL DIA DE SAN SEBASTÍAN

                Foto que cogí prestada de Facebook

Es veinte de enero, día de San Sebastián, sin lugar a dudas la fiesta más entrañable de Navacepeda, guarda un sabor muy auténtico, y a pesar de que estuvo a punto de desaparecer durante los años más duros de la emigración, en los setenta, ochenta e incluso noventa, si caía entre semana aquí no venía ni el Tato (el padre de la Tata😁😉) y tampoco había mucha gente que tuviera por costumbre venir al pueblo más allá de la Semana Santa y el mes de permiso, como se decía entonces y que eran julio o agosto.
Sea como fuere, la fiesta se mantuvo, y sigue año tras año alegrando la cuesta de enero a los lugareños.
Cierto es, que aunque parece que la mayor parte de las fiestas mayores son en verano, San Juan, San Pedro, Santiago, La Virgen de agosto y Vírgenes y Cristos de septiembre, pues como os decía suele haber en casi todos los pueblos otra función en invierno, los protagonistas suelen ser en este caso mártires o santos con un poco menos de entidad, como es el caso del que creo recordar fue un legionario romano como nuestro Sanse, o los vecinos Blas o Apolonia.
Suele ser también habitual, que estos santos menores, tienen o tuvieron unas ermitas, también llamadas martirios en los caminos por los cuales se salía de los pueblos. Hemos oído siempre que en el paraje llamado los mártires hubo en tiempos pasados una ermita que ya ninguno de nosotros hemos conocido, pero lo que sí recordamos es el crucero que ahora está en el cementerio de la iglesia y que cuando éramos niños estaba allí. El lugar es la salida del pueblo, por la eras, camino de Navalperal, por si queréis algún día ir por allí a excavar 🤔😉.
A los que me acompañaron en la visita por Madrid, les recuerdo que en el lugar donde terminaba entonces Madrid, es decir, arriba de la calle Atocha, estuvo en tiempos la ermita, ahora parroquia, también de San Sebastián.
Y aunque me voy a desviar un poco del tema, voy a aprovechar para relacionar esas ermitas con los cruceros que hay a la salida de muchos de los pueblos gallegos.
Como ya expliqué en alguna otra ocasión esta costumbre cristiana, debió superponerse a otras prácticas precristrianas, en las cuales se marcaría de alguna forma el espacio seguro, conocido, humanizado y protegido por dioses u otros seres del más allá, de ese otro espacio desconocido, peligroso, habitado por bandidos y toda clase de seres del más acá y más allá amenazantes, que llenaban de miedos o incertidumbres al viajero.
Por tanto en estos espacios de culto se rogaba que todo fuera bien cuando alguien se marchaba, o se daban gracias por llegar a lugar seguro cuando se llegaba a pueblo o villa.
Dicho todo esto volvemos a la fiesta tal y como la hemos conocido y dejamos de desvariar.
Nada más pasar San Sebas, se echaban mayordomos para el año siguiente, que creo que en tiempos de nuestras abuelas debían encender la lámpara o hachón que iluminaba al santo todo el año.
Los mayordomos se nombraban según el libro de registro de matrimonios por orden de antigüedad, cuando aún no había comenzado la emigración de los cincuenta del siglo pasado, se solía ser mayordomo cuando tenían el hijo mayor ya en la mili, según los casos, claro. Yo tenía unos veintitantos cuando mis padres lo fueron.

Pero como a los madrileños no les apeteció mucho, en general, venir a cumplir con la costumbre, a mi prima Macarena y a mí que sí lo hicimos, nos tocó pocos años después de habernos casado. He de decir que me alegré muchísimo de haber cumplido con la tradición, sobre todo por la satisfacción que dimos a mi madre y a mi tía.
 
Creo también haber oído que en los tiempos de nuestros abuelos, eran los mayordomos quienes pagaban el baile, y que por tanto no siempre lo había, se tenía que dar el caso que los elegidos ese año tuvieran caudales.
Es que algo parece que me contaron de haber ido a buscar a los músicos, a no recuerdo donde, con un nevazo.
Tampoco debió haber un local para montar la fiesta hasta que se construyeron las casas de los maestros, el Ayuntamiento viejo y el salón, y eso debió suceder por los cincuenta.
La cuestión es que, estamos hablando de enero, debieron bailar por ahí en corrales y casillas, recuerdo también que mi madre me contaba que donde cerraba tío Santiago las ovejas hicieron alguna vez el baile, y que entraba la nieve entre las tejas mientras danzaban al ritmo de la dulzaina, menuda nochecita haría... pero cuando uno es joven, ya pueden venir ventiscas. Perpe dice que también en los portalones del zapatero bailaron, la orquesta desde luego entraba en cualquier recinto en aquellos tiempos.
Volviendo a los mayordomos, lo que sí habían de hacer era poner el santo y decorar la iglesia. Pero nunca hubo ni hay problema, porque se cuenta con el asesoramiento y ayuda de las mujeres del pueblo. Y creo que sabéis que es tradición untar al santo con aguardiente (que creo que en realidad es malísimo para la talla) y después pasarse el pañuelo por el cuello, ya que el santo protege de catarros y gripes, y tengo entendido que también de coronavirus😉🙃...
Llegado el día los mayordomos, sentados en el primer banco y bien aviados presiden la misa, yo lo hice tan bien que incluso subí a leer la epístola (hasta el día de hoy aún mis hermanos no han salido de su asombro).
Se saca al santo en procesión, sólo por detrás de la torre y algunos años con unos hielos que ...¡madre mía!

También era preceptivo que los mayordomos llevaran cuatro mozos solteros para sacar al santo, dos por pareja. Mis hermanos hicieron las funciones cuando mis padres y cuando yo. Tenía alguna foto de los dos momentos 😁, aunque no son muy buenas.
 De los últimos mayordomos que ha habido fueron Fernando y Soraya, no recuerdo qué mozos lo sacarían por ellos😉.
A continuación lo más típico, la rifa del roscón, también era encargado por los mayordomos y la cuantía obtenida iba para pagar la misa, después el comprador solía compartirle con familia o amigos.
La última cosa que voy a contar, en cuanto a costumbres, es que era tradición dar una comilona a la familia. Nosotras tuvimos la suerte de que hizo un día luminoso (claro, no me extraña, el santo lo quiso así🙂😉) y montamos las mesas en el garaje de mi tío Rai. ¡Lo pasamos genial!
Por la noche el baile, en los tiempos históricos, es decir desde que yo recuerdo, fue siempre en el salón del Ayuntamiento viejo, durante mi juventud sonaban los acordes del Padre Mena y de Pinos Boys, tocando el "Bésame mucho" y "Marina, Marina, Marina, contigo me quiero casar"🎶🎶🎶🎶🎵, canciones que ya eran de otras décadas pero que nos valían para desbarrar un rato.
Lo malo que como no había barra de bar había que ir a tomar el cubata a casa de Tía Aurora, pasando a oscuras por los chapiteles (aquí la palabra significa barrizal) que se preparaban por el trigalón🥴. Creo que de eso nos acordamos todos.
Bueno lo dejo por hoy, me vais recordando cosas y lo cuento al año que viene.
Otra cosa, invitar desde aquí a ser mayordomos/as... ahora ya da igual el estado civil, que se sea pareja o no, si un@ se casó o no, el lugar de la ceremonia... el caso es participar😉.

Ésta (aunque no lo parezca), soy yo mientras  Andrés y mi padre rifaban el roscón cuando fueron ellos mayordomos.



jueves, 19 de enero de 2023

ESTÁN PONIENDO LOS NOMBRES A LAS CALLES

Se necesitaba seguro hacer una reorganización del callejero de Navacepeda.
Por supuesto que es muy fácil criticar y mucho más difícil hacer las cosas. Pero ahí va una sugerencia, una buena democracia se consigue cuando se cuenta con la opinión de los vecinos y no se imponen las decisiones desde arriba.
Si ha habido algo que no ha gustado es el hecho de cambiar el nombre sin consultar previamente a los vecinos.
A otros niveles, los proyectos y las proposiciones de ley, se publican como tales en los boletines oficiales correspondientes y se abre un plazo para la presentación de enmiendas. Esa es una forma democrática de legislar, los decretos sin embargo emanan del ejecutivo directamente, y más parecen una imposición.
Toda esta retahíla para sugerir al Ayuntamiento de San Juan de Gredos que cuente más con la opinión de los vecinos, que al fin y al cabo el objeto de su gobierno es complacerlos, ¿o no?😉.
En este caso, tan simple como poner los nombres a las calles, se debería haber hecho algo similar, una vez que tenían la propuesta, consultar antes de encargar los  carteles.
¿Qué ha ocurrido? Pues que casi nadie ha quedado contento y ésto se podría haber evitado con pequeños cambios.
¿Qué sentido tiene intercambiar los nombres a la calle "Ermita" y "Andrinal"? En realidad la de abajo es "ermita" por la razón de que siempre fue por ella la procesión desde la iglesia a la ermita.
La calle de Hemingway también ha tenido su controversia, y no por darle el nombre de tan insigne escritor, premio nobel de literatura, quien aludió a nuestra famosa "garra de oso" en su obra "por quién doblan las campanas", sino porque con los dos nombres de pila más el apellido le ponen un poco difícil el escribir su dirección a los vecinos de la misma,  pues Ernest Miller Hemingway parece excesivo, o ¿no? Yo opino que igual también se merecía una calle de más visibilidad, o una plaza, donde por añadidura sugeriría ponerle una escultura🤷‍♀️, cosas mías...
Luego están aquellos que piensan que si la calle ya tenía un nombre qué sentido tiene cambiarlo por otro. Teníamos, por ejemplo, Isaac Peral, inventor del submarino, pues claro que se merecía su calle, no había porque cambiarla.
Otra cosa son los generales sublevados en la Guerra Civil, como Aranda, éstos mejor sustituirlos, siguiendo además la misma linea que se lleva haciendo años en los callejeros de toda España.
Y bueno, la "Calle Mayor", es la calle mayor en cualquier pueblo o ciudad de España. Tampoco veo razón para buscar otro nombre. Hubiese bastado con haber añadido la "Plazuela del Cantadero" al espacio que todos conocemos con ese sonoro nombre, pero para qué extenderlo a toda la calle y dejarnos sin "mayor"🤷
Ocurre además, que era costumbre en todos los pueblos y ciudades poner el nombre a la calle del pueblo o ciudad a la que se  dirigían si se  salía por aquella dirección.
Hay ejemplos que podéis ver en cualquier ciudad, por ejemplo las calles Toro o Zamora de Salamanca, o las calles Alcalá, Segovia o Toledo de Madrid.  Pues ahí está la explicación  de la calle San Bartolomé de nuestro pueblo, si salimos por ella del casco, nos encaminamos  al Parador y por tanto al camino por el cual se iba tradicionalmente a nuestro vecino pueblo.
Esa misma costumbre había con las carreteras, y claro, es por ello que la nuestra se llamaba "Carretera de Ávila" y que tampoco había porque sustituir.
Otras calles llevaban el nombre de personajes ilustres del pueblo, como lo fue Francisco Martín, que como bisabuelo que fue de mi cónyuge, es bien conocido en la familia, y goza dentro de ella de una, al parecer,  merecida fama de listo y de vividor, la cuestión es que fue alcalde del pueblo, y debió caer bien cuando le pusieron su nombre ni más ni menos que a un acceso al pueblo y que parece que mantiene.
Se conservan en pueblos y ciudades de toda España los nombres de los antiguos oficios que se asentaron allí en épocas pasadas, todos hemos paseado por "bordadoras" y "cuchilleros" en Madrid, o "libreros" en Salamanca, por ello se podía haber conservado "Calle de la Fragua" ú otras similares.

Hay también muchos aciertos, como utilizar nuestra rica toponimia.
Supongo que sabéis que cuando hablamos del "Joyo", "Joya" o "Jelechal", en realidad pronunciamos "Hoyo", "Hoya" o "Helechal" aspirando la "hache" que era un rasgo de la forma de hablar tradicionalmente en nuestra zona, influenciada por el habla extremeña. A lo que iba, creo un acierto escribirlo como lo pronunciamos y como lo conocen los vecinos, así no hay dudas, bien me parece pues la "Calle del Joyo".
Del resto de topónimos bien elegidos algunos como "El Chamuerco".
Me dijo en una ocasión mi profe de Historia Medieval que interesa que no se pierdan aquellas palabras cuyo origen se desconoce, y que por tanto pueden ser palabras prerromanas, o lo que es lo mismo, anteriores al latín, como son la mentada          " Chamuerco" o "El Airón", así como suena, que es como se llama el cerro donde está la ermita, y no "Laeron", ni mucho menos "Laderón" como lo escriben a veces.
"Airón" fue un dios prerromano de Hispania, y se conserva el topónimo en otros muchos lugares. Por cierto, qué habrá pensado el antiguo dios del inframundo, cuando de nuevo le han plantado un santuario en su territorio (😉 qué mala soy).
Y bueno, la pregunta es, ¿Se podría enmendar alguno de estos errores? 🙏, volved a colgar en mi calle el nombre que tenía, porfa, y no nos hagáis cambiar "a lo tonto" nuestros documentos.